2026-03-30 04:04:46 - MUNDO
México enfrenta los mayores retos entre las tres economías más grandes de América Latina, a causa de la crisis de energéticos, alertó el equipo de investigación económica del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés).
Se refiere a mayores presiones inflacionarias, riesgos para el crecimiento de la economía y un deterioro en sus cuentas externas.
Al interior de un análisis titulado Rising oil prices: divergence in the LatAm big three, explicaron que a diferencia de los exportadores netos de petróleo de Sudamérica, Brasil y Argentina, “México, sale perdiendo con el alza de los precios del petróleo, ya que pasó de ser un exportador neto de líquidos a un importador de energía desde el 2015”.
De acuerdo con el equipo de economistas de la mayor asociación de instituciones financieras de operación mundial, esta condición de importador neto implica que el encarecimiento del crudo se traduce en mayores costos de importación de combustibles y gas natural, particularmente desde Estados Unidos, lo que presiona la balanza comercial energética y amplía el déficit externo.
Este choque se transmite a la economía interna vía mayores precios de electricidad y transporte, elevando la inflación mientras reduce el ingreso disponible de los hogares y encarece los insumos para la industria, con efectos adversos sobre el crecimiento, señalaron.
En el análisis, liderado por el economista jefe para América Latina del IIF, Martín Castellano, explicaron que el peso de la energía dentro del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en México es de los más altos de la región.
El peso de energéticos en la medición
De acuerdo con la estructura de la canasta que mide la inflación, los energéticos aportan 1.20 puntos y forman parte de la inflación no subyacente, junto con los productos agropecuarios y las tarifas autorizadas por el gobierno.
El componente no subyacente incluye bienes y servicios cuyos precios no dependen directamente del mercado, sino de factores externos como el clima, las regulaciones del gobierno o los precios internacionales.
El reporte advierte que el alza en los precios de los combustibles, que suele trasladarse con relativa rapidez al resto de la economía, complica la posibilidad de relajar la política monetaria. Esto ocurre en un entorno en el que la inflación anual se ubicó en 4.02% en febrero, con dos meses consecutivos al alza y siete meses seguidos de aceleración desde el 3.51% registrado en julio del año pasado.
“A pesar de adoptar una postura ligeramente más restrictiva seguimos esperando que el Banco de México busque margen para recortes de tasas este año, aunque condicionados a las expectativas de inflación y estabilidad cambiaria”, señalaron
Ganancias petroleras se diluyen por estímulos y apoyo a Pemex
El análisis del IIF señala que los efectos fiscales de la crisis petrolera serán mixtos para México. Un aumento de 10 dólares por barril en los precios del petróleo podría incrementar los ingresos relacionados con el crudo en 0.5 puntos porcentuales del PIB, a través de mayores exportaciones y recursos de Pemex.
No obstante, estos ingresos adicionales suelen verse compensados por medidas orientadas a contener el impacto inflacionario, como los ajustes al impuesto especial sobre los combustibles, lo que reduce la ganancia neta para las finanzas públicas.
El instituto anticipó que las acciones para amortiguar el alza en los precios de los energéticos debilitarán las cuentas fiscales durante el año.
Agregó que precios más altos del petróleo podrían reducir de manera marginal la presión para otorgar apoyo financiero adicional a Pemex, al tiempo que abren oportunidades para avanzar en reformas.
Divergencia frente a Brasil
Explicaron que “tradicionalmente el alza de los precios del petróleo se ha considerado un factor favorable para América Latina dado el perfil exportador de la región”.
Sin embargo acotaron que “esta narrativa se ha vuelto cada vez más engañosa ante el cambio sustancial que ha tenido el panorama energético de la región en la última década, modificando la forma en que sus mayores economías responden a las crisis petroleras”.
“Brasil y Argentina han resurgido como exportadores netos de energía, beneficiándose de mayores ingresos por exportaciones y una mejora de sus balanzas externas cuando suben los precios. México por el contrario ha tomado el camino opuesto”, subrayaron.
A pesar de seguir siendo exportador de crudo, su creciente dependencia de los productos refinados y el natural importados lo han convertido en un importador neto estructural de energía.
“En consecuencia, es probable que la actual crisis energética amplíe la diferenciación macroeconómica y de precios de los activos en la región en lugar de generar un auge común de las materias primas”, concluyeron.
El IIF es la mayor asociación internacional de instituciones financieras de operación mundial. Entre sus miembros se encuentran Bank of China; Wells Fargo; Santander; Standard & Poor´s; Pincipal, Moody´s; Metlife, Banorte, BBVA, entre otros.
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