Mercado de vivienda profundiza fragmentación urbana en América Latina

2026-03-31 12:14:46 - MUNDO


Los precios de la vivienda en América Latina crecen más rápido que los ingresos. En las últimas dos décadas, los salarios han aumentado cerca de 2.4 % anual, mientras que el valor habitacional lo ha hecho alrededor de 6.4 %, lo que ha provocado una pérdida sostenida en la capacidad de los hogares para acceder a una vivienda formal, sobre todo entre sectores medios y bajos.

De acuerdo con el informe “Las ciudades como factor de desigualdades: supervivencia en el norte y sur globales desde una perspectiva de género”, esta tendencia refleja un deterioro estructural en la asequibilidad habitacional en la región.

“América Latina es hoy la región con mayores desigualdades de ingreso a nivel mundial”, señala el análisis elaborado por el Observatorio DESCA y Habitat International Coalition (HIC).

El informe advierte que el problema no se limita al encarecimiento de la vivienda, sino que responde a una combinación de factores que explican la fragmentación urbana, entre ellos la mercantilización del suelo, la expansión desordenada de las ciudades y la falta de políticas públicas integrales.

“Estas dimensiones se refuerzan mutuamente y producen patrones persistentes de exclusión en el acceso a la vivienda, los servicios urbanos y las oportunidades”, refiere el documento.

Según el informe, desde finales de los años noventa la política habitacional en la región se orientó hacia la propiedad privada como principal vía de acceso, lo que fortaleció el papel del sector inmobiliario y financiero, pero dejó fuera a amplios sectores de la población.

Como resultado, muchas viviendas se han construido en periferias con baja conectividad, pocos servicios y lejos de los centros de empleo; al mismo tiempo, millones de personas recurren a la autoconstrucción como única alternativa.

“Las ciudades latinoamericanas se han configurado a partir de la coexistencia de una ciudad formal concentradora de inversiones y una ciudad autoproducida mucho más extensa”.

De acuerdo con el análisis, la autoconstrucción ha permitido resolver necesidades inmediatas, pero mantiene desigualdades en infraestructura y calidad de vida.

En México, esta dinámica resulta especialmente visible, ya que desde 2016 el precio de la vivienda ha crecido mucho más que los salarios, lo que ha limitado el acceso al mercado formal, refiere el informe.

“Desde 2016 el precio de la vivienda aumentó alrededor de 58.4 puntos, mientras que las remuneraciones laborales apenas crecieron 4.1 puntos en el mismo periodo”.

El financiamiento tampoco resuelve el problema; según el informe, el tiempo promedio para pagar una vivienda alcanza 27.2 años, lo que incrementa la presión sobre los ingresos familiares y reduce el margen para cubrir otras necesidades.

El impacto de esta desigualdad no es homogéneo. El estudio destaca que las mujeres enfrentan mayores barreras para acceder a vivienda, debido a menores ingresos, empleo más precario y mayores responsabilidades de cuidado.

“Estas últimas enfrentan mayores cargas de cuidado, menor acceso al empleo formal y mayores tiempos de movilidad desde las periferias urbanas”.

El informe resume los factores que sostienen la crisis habitacional:

Precios de vivienda que crecen por encima de los ingresos.

Predominio del mercado inmobiliario.

Expansión de periferias con carencias de servicios.

Dependencia de la autoconstrucción.

Brechas de género en el acceso a vivienda.

“La cuestión habitacional está estrechamente ligada a la desigualdad estructural de la región”, concluye el documento.

El diagnóstico apunta a la necesidad de replantear el modelo actual. El acceso a la vivienda, advierte el informe, no puede depender únicamente del mercado si se busca reducir la desigualdad urbana.